Reflections

Day 7

Now we will count to twelve
and we will all keep still
for once on the face of the earth,
let’s not speak in any language;
let’s stop for a second,
and not move our arms so much.

It would be an exotic moment
without rush, without engines;
we would all be together
in a sudden strangeness.
Fishermen in the cold sea
would not harm whales
and the man gathering salt
would not look at his hurt hands.
Those who prepare green wars,
wars with gas, wars with fire,
victories with no survivors,
would put on clean clothes
and walk about with their brothers
in the shade, doing nothing.

What I want should not be confused
with total inactivity.
Life is what it is about;
I want no truck with death.
If we were not so single-minded
about keeping our lives moving,
and for once could do nothing,
perhaps a huge silence
might interrupt this sadness
of never understanding ourselves
and of threatening ourselves with death.
Perhaps the earth can teach us
as when everything seems dead
and later proves to be alive.
Now I’ll count up to twelve
and you keep quiet and I will go.

Keeping Quiet
Pablo Neruda


Day 1

Desde la ventana veo una ardilla, inquieta, saltando de arbusto en arbusto. Un pájaro que va y viene con una ramita en la boca. Entre ellas, una araña tejiendo una red sobre el vidrio que nos separa.

En un mundo de escalas, control – vulnerabilidad, interior – exterior, consciencia – inconsciencia, el factor determinante, es, como en la mayoría de las cosas, el observador.

Observar el mundo desde el interno. Observar nuestro mundo desde el interior. ¿Es que acaso, nos queda otra opción?

Jugar con la luz. Así como cuándo éramos niños. Ver complejos mandalas en la pared  reflejados por los rayos del sol al rozar un objeto luminoso. Ese objeto que tanto buscábamos… una lupa, un espejo, un diamante, una moneda, un portarretrato de plata, un encendedor. Bingo.

Quien quiera que diga que no es una persona creativa, es porque nunca imaginó mundos jugando con los rayos del sol. Imaginar mundos con reflejos, imaginar mundos con sombras.

Ahora es tiempo de observar a ese niño interior. Recordar las cosas que nos causaban curiosidad. Alimentar esa hambre curiosa. Abrir esos libros llenos de polvo en la repisa de la sala, pintar sin salirse de la ralla, añadirle chocolate a la receta de galletas de vainilla.

Como aves, observamos nuestra esencia.

Aquellos que se comunican con las sombras: ‘Go Forth’, Kaneza Schaal